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Historia, Patrimonio cultural, Teguise

La Gran Mareta de Teguise

La Gran Mareta de Teguise

Se denominó Mareta Luis de Guadarfía  y fue el depósito de agua de la Gran Aldea.

En 1402, Bontier, decía que en Lanzarote existían en la Isla las Charcas o Maretas hechas a mano con piedras.

En el siglo XVI Sancho de Herrera, “El Viejo”, amplió La Mareta y su sucesor Agustín de Herrera y Rojas la convirtió en la obra hidráulica más importante de Lanzarote. Tenía 46m de diámetro y de 9 a 12 m de profundidad llamado “La Caidera”. Se accedía a ella por una escalera de piedra, su figura era circular, prolongada un poco por su parte de naciente de donde provenía el agua, unido por un muro exterior al depósito, que recibía el agua, llamado “Coladera”, de 12 m. de diámetro y 3 de profundidad que servía para contener la tierra arrastrada por el agua. Para su limpieza se utilizaba una rampa en forma de caracol situada en su parte norte.

En el Registro-Relación de Depósitos de Agua de la isla de 1862, se decía que tenía una capacidad de 100.500 pipas de 500 litros.

El agua de La Mareta se destinaba para el consumo de los vecinos, mientras que el agua de las maretas de Arenillas y Las Mares era para los animales.

 

 

Todos los vecinos tenían obligación de participar en su limpieza o, en su caso, abonar los jornales que le correspondían.

Durante 400 años acudían a la Villa de Teguise de todos los pueblos a cargar agua. Llegaban  unos 200 camellos semanales y durante los meses de junio, julio, agosto y parte de septiembre, en la época de limpieza, de paso, traían piedras para reparar los muros de La Mareta.

Reglamento de los pueblos para el acceso al agua de La Mareta:

  1.- Que ninguno pueda extraer de La Mareta más agua de la que necesite para su consumo diario. Pena de multa destinada a crear un fondo para la reparación y limpieza.

  2.- Que ninguno de los acreedores al agua de La Mareta en los cuatro pueblos de Teguise, Tías, Tinajo y San Bartolomé, puede extraerla sin llevar una papeleta de su respectivo alcalde, quien indicará la cantidad de agua diariamente.

  3.- La comisión (órgano que regulaba el uso de La Mareta) organiza la limpieza y reparación sufragado con las multas y los jornales de quienes no quieran asistir.

  4.- No se pueden llevar animales a las acogidas, castigándose a su dueño.

  5.- Que no se permita dar agua a ninguna clase de animales, sino fuera del primer muro.

En 1734 los de Femés se negaron a participar en la limpieza, alegando que los que estaban más próximos se beneficiaban más que ellos.

En épocas de sequía se producían bastantes saqueos.

En 1936 se agotó el agua de La Mareta.

En 1951 el Cabildo propone ocuparla como vivero forestal.

En 1960 se declaró como suelo urbanizable.

En 1964 se construyeron dos unidades escolares.

En 1977 se declaró Monumento Histórico Artístico a pesar de que ya hacía diez años de su total desaparición.

Fuente: La Gran Mareta de La Villa de Teguise. Ed. Departamento de cultura del Ayuntamiento de Teguise. Autor: Fco. Hernández Delgado.

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